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CATEDRAL METROPOLITANA

Rivadavia y San Martín, frente a Plaza de Mayo. Su estilo es fundamentalmente románico. Impresiona por su volumen y grandiosidad, tiene cinco naves, dos de ellas (una de cada lado) están ubicadas las diversas capillas, catorce en total, que se encuentran comunicadas entre sí. La nave central mide 100 metros de largo. Tiene forma de cruz latina con una importante cúpula. Las columnas están pintadas al estuco, técnica renacentista que imita la textura del mármol. El piso es de una belleza única; está compuesto de mosaicos venecianos diminutos, tiene una superficie de tres mil metros cuadrados, reproduce los motivos de la cruxificción.
La flor es la pasionaria, que se repite rítmicamente y sus estambres semejan a los clavos.
La fachada está inspirada en el Palacio Borbón, de París, realizada por dos arquitectos franceses, Catelin y Benoit. Posee doce columnas que representan a los Doce Apóstoles.
Al ingresar al edificio, nos encontramos con un nártex, que consiste en un pórtico de entrada, cerrado, como si fuera un gran vestíbulo, anexo a las naves del templo; este lugar, en los principios de la cristiandad, se reservaba a los catecúmenos para seguir desde allí las ceremonias.
Algunas imágenes que se observan, son muy antiguas, poseen cabello natural (se lo otorgaban a la Virgen, por una promesa o por tomar los hábitos), son imágenes de vestir, pues, sólo las cabezas y las manos son de arcilla. Los nombres de las capillas corresponden a los óleos ubicados en las mismas. Al ingresar por el lado derecho, encontramos la imagen de “El Santo Cristo del Gran Amor”, conocido popularmente, como el Cristo de los futbolistas, es una talla sevillana, donada por los jugadores de la selección Argentina de 1978.
A continuación la capilla de “Nuestra Señora de la Paz”, imagen traída del Alto Perú en 1751, pegado a la misma el Mausoleo del Gral. José de San Martín, destacándose la cúpula del mismo, formado por unos casetones que terminan con el Sol de la Independencia.
Continuando, ubicamos el Altar de San Martín de Tours, Patrono de Buenos Aires, luego la Capilla del Santísimo Sacramento, se tomó como modelo para su construcción el de la Basílica de San Pedro. El baldaquino, de columnas salomónicas de mármol, recuerda a las realizadas por Bernini. Hacia el lado derecho, se encuentra la Custodia Magnífica, que se usó en el Congreso Eucarístico de 1934.

El Retablo, sobre el Altar Mayor, está íntegramente construido de madera, con dorado a la hoja, hay dos imágenes: la Inmaculada Concepción y Santa María de los Buenos Aires, patrona de los navegantes, ubicadas en un tabernáculo giratorio. Arriba, está coronado por la Santísima Trinidad, porque Juan de Garay, al fundar la Ciudad de Buenos Aires, otorgó esa advocación a la primera capilla.
El Altar Mayor y el ambón, son íntegramente de plata, reproducen motivos del Alto Perú y fueron realizados por el orfebre Pallarols. Detrás del Altar se encuentra la Capilla de la Reconciliación, lugar reservado para las confesiones.
A la izquierda del Altar Mayor, ubicamos la imagen española de Nuestra Señora de los Dolores, donada por la familia materna del Gral. San Martín.
Retornando, encontramos el Altar dedicado al Santo Cristo de Buenos Aires, la imagen más antigua de la Catedral, del año 1671; es una talla de algarrobo blanco, representa a Jesús crucificado con cuatro clavos.
Últimamente fue incorporada la imagen de Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás, en
una capilla, próxima a la salida.